Cuando hablamos de dificultades en el desarrollo de los niños, muchas veces nos encontramos con palabras difíciles y técnicas que pueden confundirnos. Hoy quiero contarte, de manera sencilla y cercana, cómo dos profesionales, el fonoaudiólogo y el terapeuta ocupacional, trabajan en equipo cuando un niño presenta apraxia del habla infantil y dispraxia motora.
¿Qué es la apraxia del habla infantil?
Imagina que tu hijo quiere decir algo, sabe lo que quiere decir, pero su boca no logra organizarse para hacerlo. Eso es, en palabras simples, la apraxia del habla infantil. Es una dificultad en la planificación y coordinación de los movimientos de la boca, lengua y labios para hablar. No es que el niño no quiera hablar o no entienda, es que su cerebro no logra enviar bien las órdenes para que su boca haga los movimientos correctos en el momento justo.
¿Qué es la dispraxia motora?
La dispraxia motora es algo parecido, pero afecta los movimientos más grandes del cuerpo: caminar, saltar, vestirse, escribir, cepillarse los dientes… El niño sabe lo que quiere hacer, pero al momento de ejecutar el movimiento, todo se le hace difícil, lento, torpe o descoordinado. Su cuerpo no responde como él quisiera.
¿Qué tienen en común?
Tanto en la apraxia del habla como en la dispraxia motora, la raíz del problema está en la dificultad para planificar y ejecutar movimientos, ya sean grandes (como saltar) o muy finos (como hablar). Y aquí es donde es clave entender la relación entre ambos diagnósticos: muchas veces, un niño con apraxia del habla también presenta desafíos motores globales, o viceversa.
De hecho, quiero que imagines algo: si ya es difícil mover partes grandes como las piernas, que podemos ver y controlar fácilmente, ¡imaginen lo difícil que es mover la boca, que tiene músculos más pequeños, movimientos más rápidos y finos que ni siquiera podemos ver! Esto hace que hablar sea un acto mucho más complejo para estos niños.
¿Cómo trabajan juntos el fonoaudiólogo y el terapeuta ocupacional?
Aquí es donde la magia del trabajo en equipo se vuelve fundamental.
- El fonoaudiólogo se enfocará en ayudar al niño a planificar y coordinar los movimientos de la boca para hablar. Usará juegos, gestos, sonidos y técnicas específicas para que el niño logre decir palabras con más claridad y confianza.
- El terapeuta ocupacional, en cambio, ayudará a trabajar la coordinación global del cuerpo, mejorar la postura, el equilibrio, la motricidad fina (por ejemplo, usar las manos para recortar o dibujar), y también la planificación de acciones cotidianas como vestirse o comer.
Cuando ambos trabajan de la mano, el niño no solo aprende a hablar mejor, sino que también mejora en su autonomía diaria, se siente más seguro y capaz en todas sus actividades.
¿Por qué es importante esta relación?
Porque no se trata de abordar las dificultades por separado, sino de entender que todo está conectado. Un niño que mejora su control corporal y su planificación motora también estará más preparado para enfrentar los desafíos del habla. Y al mismo tiempo, al fortalecer la confianza en su capacidad para comunicarse, también mejora su autoestima y motivación para moverse, jugar y explorar.
¡Si sientes que tu hijo/a podría estar presentando alguna de las dificultades que anteriormente te mencionamos, no dudes en contactarnos!
Flga. Francesca Zappettini Zelada





