Al trabajar con necesidades educativas especiales (transitorias y/o permanentes) es relevante para los alumnos que las presentan, considerar un programa de intervención acotado a sus características individuales, fortalezas y debilidades, sin embargo, no solo los niños, niñas y jóvenes con NEE requieren que se considere en el aula sus individualidades, ya que es fundamental que tanto en la educación especial como en la educación regular se tome en cuenta a los estudiantes como individuos únicos, cada uno con sus propios estilos y ritmos de aprendizaje, esto con el fin de brindar oportunidades para mejorar distintos aspectos, como por ejemplo cognitivos, dentro de estos, la memoria de trabajo y el procesamiento de la información con el fin de otorgar un aprendizaje significativo.
Los estudios, bibliografía e investigaciones actualizadas revisadas apuntan a que diagnósticos como trastornos específicos del lenguaje, trastorno del espectro autista, déficit atencional, dificultades específicas del aprendizaje subyacen desde dificultades en la memoria de trabajo y procesamiento de la información por tanto requieren de intervención en tales aspectos mencionados. Estos diagnósticos a su vez, son los que se presentan con mayor frecuencia en la educación regular.
Por ejemplo, los niños con trastorno específico del lenguaje (TEL) presentan un conjunto de alteraciones que afectan las distintas dimensiones lingüísticas tanto en la recepción como en la expresión. Se han realizado numerosos estudios a nivel mundial acerca de la presencia de factores asociados que contribuirían a la presencia de este trastorno, entre ellos estaría un posible déficit en el procesamiento de la información auditiva central. Se entiende por procesamiento auditivo la capacidad del sistema nervioso central, de procesar, analizar, interpretar, organizar y usar la información sonora que recibe por tal motivo, es importante para la percepción del habla y la comprensión del lenguaje y para conseguir un resultado exitoso, involucraría mecanismos cognitivos como memoria y atención.
Además, se postula que los niños con TEL presentan una capacidad de procesamiento limitada cuando se le presentan estímulos verbales y no verbales con rapidez. Esto indica que el tiempo que requieren estos niños para procesar la información sensorial es superior a la que necesitan los niños con habilidades de lenguaje normo típicas, desapareciendo las diferencias cuando el estímulo se presenta más despacio ósea, requiere un mayor periodo de atención y carga cognitiva para captar el estímulo.
Esto a su vez conlleva a que muchos de nuestros niños que no han superado su trastorno lingüístico de base, que no han sido pesquisados a tiempo o que no han terminado su intervención, posteriormente en etapa escolar sean derivados a evaluación psicopedagógica por presentar dificultades específicas de aprendizaje debido a que hay otras funciones cognitivas alteradas.
Actualmente se sabe que existen periodos críticos para lograr ciertas funciones, como por ejemplo el lenguaje. Si un menor no se enfrenta a los estímulos adecuados para este desarrollo esta función no se adquiere, o bien podría adquirirse de forma deficitaria. Los niños con desfase cronológico en sus habilidades lingüísticas a largo plazo poseen impacto en sus habilidades cognitivas como por ejemplo memoria de trabajo, atención, procesamiento de la información visual de estímulos rápidos, entre otros.
Por ende, se hace imprescindible poder actuar de forma preventiva y precisa en los periodos sensibles de los niños con el fin de obtener un mejor pronostico en relación a la funcionalidad de su diagnóstico.
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Flga. Mg. Francesca Zappettini Z.





