Muchas personas adultas neurodivergentes han pasado años participando en distintos procesos psicológicos porque perciben que algo en sus relaciones no está funcionando como quisieran. Pueden haber desarrollado una mayor comprensión de sus emociones, su historia y sus necesidades y, aun así, continuar sintiéndose confundidas, ansiosas o inseguras al relacionarse con otras personas.
Esto no significa que la psicoterapia no haya sido valiosa ni que la persona “no se haya esforzado lo suficiente”. Ocurre que algunos procesos terapéuticos no trabajan de manera directa y práctica aquellas situaciones sociales que continúan generando dificultad: iniciar una conversación, identificar si existe interés mutuo, mantener una amistad, manejar un desacuerdo, interpretar señales poco claras o acercarse a alguien con un interés romántico.
El impacto del estrés social en la vida adulta
Las relaciones sociales suelen estar llenas de reglas implícitas. Para algunas personas neurodivergentes, estas reglas pueden resultar ambiguas, impredecibles o difíciles de interpretar.
Esto puede traducirse en experiencias como:
- Dificultad para iniciar o mantener amistades.
- Incertidumbre respecto de cuándo escribir, llamar o proponer un encuentro.
- Problemas para reconocer si una relación es recíproca.
- Malentendidos frecuentes con familiares, amistades, parejas o compañeros de trabajo.
- Ansiedad antes, durante o después de una interacción.
- Tendencia a revisar mentalmente las conversaciones y preguntarse si se dijo o hizo “lo correcto”.
- Dificultad para manejar desacuerdos, rechazo, burlas o situaciones de presión social.
- Agotamiento asociado al esfuerzo constante por adaptarse.
En algunos casos aparece el enmascaramiento: la persona observa, imita o controla permanentemente su comportamiento para intentar cumplir con expectativas sociales externas. Aunque esta estrategia puede ayudar a desenvolverse en determinados contextos, también puede implicar un alto costo emocional. Diversos estudios han encontrado una asociación entre mayor enmascaramiento y mayores síntomas de ansiedad, depresión y menor sensación de autenticidad en personas autistas adultas. Revisión del estudio
No toda dificultad social se encuentra dentro de la persona. Los entornos poco inclusivos, la falta de comunicación directa, el rechazo y las experiencias reiteradas de incomprensión también pueden afectar profundamente el bienestar y la salud mental.
¿Qué es la metodología PEERS®?
PEERS® —Program for the Education and Enrichment of Relational Skills— es una metodología desarrollada en la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA), por la Dra. Elizabeth Laugeson. Corresponde a una intervención estructurada y basada en evidencia para personas que desean contar con más herramientas para desenvolverse en el ámbito social. UCLA PEERS® Clinic
Una de sus principales características es su enfoque ecológico. Esto significa que trabaja con situaciones que ocurren en la vida cotidiana y con acciones concretas que les han resultado útiles a distintas personas en sus relaciones sociales.
PEERS® puede abordar habilidades relacionadas con:
- Iniciar, mantener y finalizar conversaciones.
- Encontrar intereses en común.
- Ingresar o retirarse de conversaciones grupales.
- Conocer personas con intereses compatibles.
- Desarrollar y mantener amistades.
- Comunicarse mediante mensajes y redes sociales.
- Organizar encuentros.
- Manejar desacuerdos, rechazo, burlas o conflictos.
- Comprender aspectos de las relaciones románticas.
- Reconocer límites, reciprocidad y consentimiento.
Los estudios realizados con personas adultas jóvenes autistas han mostrado avances en conocimiento social, habilidades sociales y participación en actividades con otras personas, manteniéndose parte de estos cambios después de finalizada la intervención. Ensayo clínico de PEERS® para adultos jóvenes
¿Cómo se trabaja en una intervención individual?
En Bosque Azul utilizamos contenidos y estrategias de la metodología PEERS® dentro de un proceso individual y personalizado. La intervención se construye a partir de las experiencias, necesidades, intereses y objetivos de cada persona.
Durante las sesiones se pueden analizar situaciones reales, entregar información social de manera explícita, observar ejemplos, realizar ensayos o juegos de roles y preparar estrategias para contextos específicos. Posteriormente, estas herramientas pueden practicarse en la vida cotidiana y revisarse en conjunto durante las siguientes sesiones.
Cuando la persona lo desea y resulta pertinente, también puede participar alguien de su confianza como figura de apoyo. Puede ser un familiar, una amistad, una pareja u otra persona significativa. Su función no es controlar ni corregir, sino acompañar la práctica y facilitar la generalización de las estrategias.
Acompañar no significa enseñar a ocultarse
Desde una mirada afirmativa de la neurodiversidad, el propósito de la intervención no es enseñar a la persona a parecer neurotípica, obligarla a mantener contacto visual, modificar gestos naturales ni aumentar su enmascaramiento.
El objetivo es que pueda comprender mejor determinadas situaciones, contar con estrategias concretas y tomar decisiones con mayor seguridad. La persona conserva el derecho de elegir qué herramientas le resultan útiles, cuáles se ajustan a su identidad y qué tipo de relaciones desea construir.
No se trata de cambiar quién es, sino de ampliar sus posibilidades de participación, comunicación y bienestar.
Encontrar el apoyo adecuado puede marcar una diferencia
La psicoterapia puede ser muy importante para abordar ansiedad, depresión, experiencias de rechazo, trauma, autoestima u otras necesidades de salud mental. Sin embargo, algunas personas también necesitan un espacio donde puedan trabajar de forma explícita, práctica y respetuosa aquello que ocurre cuando están con otras personas.
La intervención individual con metodología PEERS® puede ser una alternativa para personas adultas neurodivergentes que desean comprender mejor el mundo social, reducir la incertidumbre y construir relaciones más recíprocas y significativas, sin dejar de ser ellas mismas.
En Bosque Azul contamos con profesionales con formación en PEERS® y experiencia en el acompañamiento de personas neurodivergentes. Trabajamos desde una mirada basada en la evidencia, respetuosa de la identidad y centrada en los objetivos de cada persona.
Soledad Silva Terapeuta Ocupacional
Certificada en metodología PEERS® Directora Centro Bosque Azul





