La inauguración de nuestra nueva casona Bosque Azul fue mucho más que la apertura de un nuevo espacio, el que anhelábamos de hace mucho tiempo jeje y del que nos costo más de 4 años conseguir..fue además la oportunidad de detenernos por un momento, mirar todo el camino recorrido y compartir con nuestra comunidad la alegría de ver cómo un sueño construido con tanto cariño, esfuerzo y dedicación continúa creciendo.
Bosque Azul nació con el propósito de acompañar a niños, niñas, adolescentes, adultos y sus familias desde una mirada cercana, respetuosa y profesional, las tres directoras comparten en carne propia lo que es vivir las neurodivergencias, con todos sus matices y todas sus aristas y desde esta vereda, soñábamos con un espacio que fuera amigable y como siempre decimos “como a mí me gustaría que me escucharan”.
Desde nuestros primeros pasos, quisimos crear un lugar en el que cada persona pudiera sentirse acogida, escuchada y valorada; un espacio donde las familias no sintieran que debían recorrer solas los distintos desafíos que pueden aparecer a lo largo del desarrollo.
Hemos visto llegar nuevas familias y sumarse profesionales que han aportado sus conocimientos, su experiencia y, principalmente, su calidad humana. Cada nuevo ingreso ha significado también una nueva historia, nuevos aprendizajes y una oportunidad para seguir construyendo un centro cada vez más completo e interdisciplinario.
Este recorrido no habría sido posible sin nuestras directoras: Francesca Zappettini, Soledad Silva y Tatiana Morales. Cada una, desde su propia área, ha entregado tiempo, energía, ideas y mucho compromiso para sacar adelante este proyecto.
Detrás de Bosque Azul existen muchas horas de trabajo, decisiones importantes, conversaciones, desafíos y también la convicción compartida de que vale la pena crear espacios de atención donde el cariño y el profesionalismo puedan ir siempre de la mano.
Queremos agradecer especialmente a todo nuestro equipo. Bosque Azul no sería lo que es sin cada una de las personas que forman parte de él. Gracias por acompañar a nuestras familias con respeto, por celebrar cada avance, por sostener los momentos más complejos y por comprometerse genuinamente con cada proceso terapéutico. Nos sentimos profundamente orgullosas del equipo que hemos formado y de la manera en que cada profesional aporta su propia mirada, manteniendo siempre la esencia que caracteriza a nuestro centro.
También queremos agradecer a las familias que confiaron en nosotras desde el comienzo y a quienes se han ido incorporando durante este camino. Gracias por permitirnos conocer sus historias, acompañar sus procesos y ser parte de momentos tan importantes. Sabemos que elegir a las personas que acompañarán el desarrollo de un hijo, una hija o un ser querido es una decisión muy significativa. Por eso, valoramos profundamente cada recomendación, cada mensaje, cada palabra de cariño y cada vez que alguien ha hablado de Bosque Azul con otra familia.
Nuestra inauguración fue una celebración de todo eso: del camino recorrido, de las personas que han creído en este proyecto y de todo lo que todavía soñamos construir, porque tenemos muchas ideas en mente! Jejeje.
El cóctel estuvo a cargo de Ana, de Querida de mi Alma, quien preparó cada detalle con muchísimo cariño y logró que este encuentro se sintiera aún más especial.
Hoy miramos hacia atrás y reconocemos cuánto hemos avanzado, pero también miramos hacia adelante con mucha ilusión. Seguiremos recibiendo a nuevas familias, incorporando profesionales, ampliando nuestras áreas de atención y fortaleciendo el trabajo en equipo.
Gracias a nuestra comunidad, a nuestras familias, a nuestro equipo y a todas las personas que han confiado en nosotras. Cada una forma parte de esta historia.
Bosque Azul sigue creciendo, y nos llena de alegría saber que lo estamos haciendo acompañadas.





