Por Francesca Zappettini Zelada
Fonoaudióloga especialista en Lenguaje y Autismo
Directora Centro de Neurodesarrollo Bosque Azul
La alimentación es mucho más que una necesidad fisiológica: es una experiencia sensorial, emocional y motora. Por eso, cuando un niño o niña comienza a rechazar alimentos, presenta selectividad alimentaria extrema o dificultades para masticar y tragar, es natural que las familias se pregunten: ¿A qué especialista debo acudir? ¿Fonoaudiólogo o terapeuta ocupacional?
La respuesta dependerá del origen del desafío: ¿estamos frente a una dificultad motora o sensorial?
🔍 Origen motor: Cuando el cuerpo no responde como se espera
Cuando las dificultades alimentarias tienen un origen motor, suelen estar relacionadas con la coordinación y fuerza de los músculos orofaciales (lengua, labios, mandíbula, paladar). En estos casos, lo más adecuado es consultar a un fonoaudiólogo con formación en motricidad orofacial.
Algunas señales de alerta que indican un posible origen motor:
- Babeo excesivo fuera del periodo esperado
- Dificultad para masticar o mover los alimentos dentro de la boca
- Tos, arcadas o atragantamiento al comer o beber
- Retraso en la incorporación de alimentos sólidos
- Fatiga al comer o necesidad de mucho tiempo para alimentarse
- Pérdida de alimento por los costados de la boca
El fonoaudiólogo evalúa la función de la musculatura oral, el patrón de deglución, el tono y la coordinación, trabajando desde un enfoque terapéutico que puede incluir ejercicios específicos, cambios posturales y estrategias para facilitar la alimentación segura y efectiva.
🌈 Origen sensorial: Cuando el mundo se siente “demasiado”
Por otro lado, cuando el niño reacciona de manera extrema ante ciertas texturas, colores, temperaturas o sabores, es probable que exista una hipersensibilidad o hiposensibilidad sensorial, en cuyo caso lo más adecuado es consultar a un terapeuta ocupacional con enfoque en integración sensorial.
Signos comunes de una dificultad sensorial:
- Rechazo persistente de ciertos grupos de alimentos (por textura, color o temperatura)
- Náuseas o arcadas ante el olor o aspecto de algunos alimentos
- Alimentación muy limitada o rígida, con fuerte apego a rutinas
- Evita tocar ciertos alimentos con las manos
- Miedo o ansiedad frente a la comida nueva
- Dificultad para sentarse o permanecer en la mesa
El terapeuta ocupacional trabaja desde un enfoque gradual, respetando los umbrales sensoriales del niño, ayudando a ampliar la tolerancia a diferentes estímulos a través del juego, la exposición segura y el trabajo multisensorial.
🤝 ¿Y si son ambos?
Es muy común que un niño tenga desafíos mixtos, donde lo motor y lo sensorial se entrelazan. Por ejemplo, un niño puede tener bajo tono muscular oral (motricidad) y, al mismo tiempo, rechazar texturas húmedas o pegajosas (sensorial). En estos casos, el trabajo colaborativo entre fonoaudiólogos y terapeutas ocupacionales es fundamental.
👩⚕️ ¿Cuándo buscar ayuda?
Consulta con un profesional si notas que:
- Tu hijo evita comer ciertos alimentos o grupos enteros (frutas, verduras, carnes)
- Tiene un menú extremadamente limitado
- Presenta arcadas, tos o malestar frecuente al alimentarse
- No avanza en la transición a alimentos sólidos según su edad
- Se alimenta con ansiedad o necesita distracciones para comer
- La hora de la comida se ha vuelto una experiencia frustrante o estresante
🍽️ En resumen:
💬 Si hay problemas de masticación, succión, deglución o control oral, acude a un fonoaudiólogo.
🎨 Si hay rechazo a texturas, colores, olores o rutinas muy rígidas, consulta con un terapeuta ocupacional.
🤲 Y si hay señales combinadas, busca un equipo que trabaje desde un enfoque interdisciplinario.
Tu hijo merece que su experiencia con la alimentación sea respetada, comprendida y acompañada con amor y conocimiento. En Bosque Azul, estamos para ayudarte a descubrir el origen y trabajar con estrategias adaptadas a cada necesidad.





