El 11 de marzo de 2021, sin saber exactamente hasta dónde nos llevaría este camino, nació Bosque Azul. No fue solo la apertura de un centro, sino la materialización de un sueño tejido entre tres mujeres: Francesca, Tatiana y Soledad. Tres madres, tres profesionales, tres corazones que, desde distintas experiencias, tenían un mismo propósito: construir un espacio seguro, cercano y real para las familias que enfrentan el desafío del autismo y otras condiciones del desarrollo.
Nos conocimos por la terapia. Tatiana, mamá de Santiago, un niño maravilloso que nos unió sin saberlo. Francesca, fonoaudióloga apasionada, organizada y con una chispa inagotable. Soledad, terapeuta ocupacional, tranquila e introspectiva, pero directa y comprometida. Y así, entre conversaciones, sueños y una enorme convicción, decidimos dar el salto.
Los inicios fueron humildes. Partimos en una pequeña consulta en Simón Bolívar, donde cada rincón se llenaba de esperanza, de trabajo incansable y de la certeza de que estábamos haciendo algo importante. Seis meses después, la vida nos empujó al cambio, y con esfuerzo y valentía, nos trasladamos a Jorge Matte, un espacio que sentimos más nuestro, donde Bosque Azul empezó a tomar forma como el centro que hoy conocemos.
No ha sido un camino fácil. Hemos reído, hemos trabajado hasta el agotamiento, hemos aprendido a cada paso. Hemos enfrentado desafíos que nos hicieron dudar, pero cada vez que el cansancio nos vencía, nos recordábamos por qué estábamos aquí. Porque en cada niño que entra por nuestra puerta vemos un reflejo de Santiago, de Beltrán, de Renato… de nuestros propios hijos. Sabemos lo que es ser mamá y buscar apoyo, orientación y un espacio donde se nos entienda sin juicios ni explicaciones.
Pero no hemos estado solas. A lo largo de estos años, han aparecido personas maravillosas que nos han acompañado en el camino. Familias que han confiado en nosotras, colegas que han compartido su conocimiento y amor por la infancia, y amigos que han estado ahí cuando todo parecía cuesta arriba. A cada uno, nuestro más profundo agradecimiento.
Bosque Azul es más que un centro. Es nuestra casa, nuestro lugar seguro. Nosotras, las tres, somos amigas, somos familia, somos sostén una para la otra. Y aunque somos diferentes, nos complementamos. Sol es tranquila e introvertida, pero con la firmeza de quien sabe hacia dónde va. Fran es la energía y la organización en una misma persona. Y Tati es la paciencia y la resiliencia encarnadas.
Hoy, a tres años de ese primer día, miramos hacia atrás con orgullo y hacia adelante con esperanza. Gracias a Santiago, que nos unió. Gracias a cada niño y familia que ha confiado en Bosque Azul. Gracias a cada persona que ha sido parte de esta historia. Seguimos aquí, con el mismo propósito y con el mismo amor, dispuestas a seguir creciendo, aprendiendo y construyendo juntos este bosque azul, donde siempre habrá espacio para quienes lo necesiten.
Feliz aniversario, Bosque Azul. ¡Por muchos años más!





